Lo primero es establecer el marco que defina qué entendemos por emprendedor y qué características le otorgan tal condición. El Espíritu Emprendedor debe considerarse una actitud de vida mediante la cual se beneficia a la sociedad, al incentivar el crecimiento económico, la competitividad y la innovación.
Comparto la postura que señalan al Espíritu Emprendedor como algo que puede aprenderse, aunque no puede enseñarse como un método técnico. No obstante, mucho hay de misterio en torno a este atributo "casi innato", presente sólo en algunos.
A mi entender para que un individuo posea una cultura emprendedora debe tener las siguientes condiciones:
- La historia de los ancestros: no puede ser casualidad que la correlación entre familias de inmigrantes y familias de emprendedores sea un factor tan habitual. A quienes descienden de inmigrantes que tuvieron que huir de sus hogares en otros continentes a consecuencia de las guerras, enfermedades o el hambre, no se nos borra con facilidad la experiencia vital que tuvimos que recorrer para llegar a estas instancias de la vida y aunque no soy inmigrante he tenido que superar muchas adversidades en la vida tales como salir de la Capital y radicarme en el interior caso que en mis país no es un tema tan sencillo, pero no imposible.
- La formación del hogar: crecer viendo ejemplos paternos marcados por los valores de amar el trabajo bien hecho y ser testigo presencial de que mediante el propio esfuerzo sí es posible surgir en los distintos ámbitos de la vida es algo que marca. Enseñar con el ejemplo es una virtud que los padres transmiten a sus hijos.
- La educación secundaria y superior: basta analizar cuántas horas de nuestra niñez y juventud transcurren en un aula para comprender el efecto potencial de influencia que existe en este sentido. Una de las cosas que más me marco en la vida fue mi secundaria, al tanto que con esos compañeros realizaremos un segundo reencuentro en este año 2010.
- El entorno social circundante: no da lo mismo vivir en lugares donde se aprecia y respeta el valor del emprendimiento y la innovación que en otros donde, por el contrario, el "chaqueteo", la envidia y el resentimiento son rasgos culturales muy arraigados entre la población
- Lo que uno hace: actuar proactivamente con la mirada puesta en "hacer que las cosas pasen" no se conviene con la autocomplacencia, la resignación o la flojera. ¿Cuántos ejemplos existen de personas a lo largo de la historia que sólo con voluntad y esfuerzo lograron cumplir sus metas sin tener ninguno de los cuatro primeros factores como "ventaja"?
Esta evidencia lleva a pensar que lo que marca la diferencia pasa por un problema de actitud frente a la vida y de autoestima. Quien no se elige para ser alguien dichoso y de éxito, aunque tenga todo para serlo, no lo logrará. Así de simple.
Si tienes estos cinco principios tienes parte del terreno ganado, todo dependerá de ti, si realmente quieres lograr tus metas.

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